Una de las consecuencias del patriarcado es la masculinidad tóxica ¿No te suena? En la sociedad se nos ha inculcado que el hombre tiene el beneficio de estar al mando, de ser el jefe, del hogar, de familia, siempre al poder, lo que ha traído consecuencias poco satisfactorias para nosotras.

Hoy se habla de masculinidad tóxica y esta es su génesis, el conjunto de elementos que componen socialmente al hombre de tal manera de hacerlo fuerte y dominante, de eso hablamos.

No solo son las mujeres quienes asumen desfavorables consecuencias sino que además ellos, quienes han tenido que vivir reprimidos de manera inconsciente y su sentido existencial se ha visto muy dañado.

Las masculinidad tóxica establece una manera de "ser hombre" que no obedece a la naturalidad del ser humano que posee emociones innatas. A su vez carga su mano contra la mujer, anulando sus derechos, su libertad y dignidad.

Sin querer la mujer se siente hoy atraída por los fenotipos masculinos pasando muchas veces por alto como potenciales pretendientes a aquellos que poseen baja estatura y voz aguda, por ejemplo, y prefiriendo en su lugar a aquellos con características socialmente dominantes.

tóxico

Masculinidad tóxica: ¿Cómo saber si tu pareja te hace daño?

Pon atención a estos puntos, pues muchas veces tendemos a normalizar los siguientes comportamientos que en definitiva no debiesen ser correctos.

- En la intimidad el hombre antepone su placer sexual sin consultarte tus preferencias.

- Tu pareja te presenta como "mi mujer" frente a desconocidos.

- Cuando te arreglas interfiere en tus preferencias de vestuario y maquillaje anteponiendo sus gustos.

- Te desprecia e insulta

- Te obliga a tener intimidad cuando no quieres

- Te controla y humilla frente a otros

- Te agrede física o psicológicamente (o ambas)

¿Qué hacer? 

Si de todos estos puntos hay alguno correcto, lo recomendable es que acudas a un especialista pues tu salud emocional está en peligro.

Para erradicar estos comportamientos, que componen la masculinidad tóxica, hay que tener en cuenta que tenemos generaciones y generaciones en contra, pero algo podemos hacer como madres inculcando en los menores de hoy unos valores diferentes.

Evita en los niños de hoy frases hechas como las siguientes:

- Los niños no lloran 

- Eres el hombre de la casa 

- Corres, juegas, pegas como niña 

- ¡Sé lo suficientemente hombre!